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Historia de Cereceda
Escudo de Cereceda. Ver ampliado

De los datos que se disponen, parece ser que el pueblo de Cereceda de la Sierra empezó a consolidarse como asentamiento humano con grupos de personas nómadas hacia el siglo X, personas que hacían una convivencia de forma tribal, comandadas por el patriarca o jefe de la tribu.

Entre el Siglo X y el siglo XII, se fue incrementado el número de habitantes, sin que en ningún caso hubiera forma de vida administrativa, su organización era la de la obediencia al jefe de la tribu.

A finales del siglo XII, el conde D.Raimundo de Borgoña, por encargo de su suegro el Rey Alfonso VI, se encargó de repoblar esta zona de la provincia de Salamanca, poco poblada desde el siglo VIII por la invasión de la península Ibérica por los árabes.

Hacia el año de 1.240, se constituye la Mancomunidad del Condado de Miranda del Castañar, formada por 13 pueblos de su entorno. Con ello se inicia ya de forma un poco ordenada la vida administrativa, se establecen ordenanzas que regulan la función económica de los pueblos, con carácter general y otras ordenanzas de tipo local para el desarrollo de la función administrativa y el funcionamiento interno de cada uno de los pueblos.

Hacia el año de 1.812, se extingue la Mancomunidad de Miranda, al ser abolidos los señoríos por el propio Gobierno de la nación. De esa fecha para acá, la administración se rige por las normas de rango general que se dictan por el Gobierno para todo el país.

La vida desde el punto de vista económico era de pura subsistencia. La alimentación consistía en el consumo de los productos de la precaria agricultura, ganadería y caza, como era en general en todos los pueblos.

En el aspecto religioso, los ritos y ceremonias eran los de una profunda fe, de carácter ancestral, consecuencia todo ello del estado de ignorancia de las personas y el sometimiento de la propia Iglesia que les ponía condiciones para las prácticas religiosas, intimidándole con la condenación eterna de sus propias almas. Muchas de las prácticas religiosas eran aberrantes y de auténtica brujería.

Pasando más velozmente hacia tiempos ya más cercanos, nos adentramos a los principios del siglo XX. Desde esa fecha para acá, se inicia un periodo de avances sociales muy lentos, se crean herrerías, para la reparación de los aperos de labranza, trabajos de artesanía, talleres de fabricación de puertas de madera, cubiertas de viviendas, fabricación de carros o carretas, comercios con la venta de los pocos productos de ropas, alimentos, tales como aceite, galletas, azúcar, etc.

La verdadera revolución económica se inicia hacia el año de 1.955, cuando se empiezan los trabajos de la construcción de la siderúrgica de Avilés, con la demanda de miles de puestos de trabajos, donde tenían cabida personas sin cualificar de toda condición humana.

Seguidamente, le siguen la creación de industrias en el cinturón de Madrid, Cataluña, País Vasco, Valencia, Sevilla, Valladolid, etc. A la vez se inicia un proceso de la mejora de la red de carreteras, toda ella en pésimo estado, la construcción de la red de pantanos con sus saltos de producción hidroeléctrica, las redes de conducción de la energía, los grandes canales de riego para las tierras sedientas, la emigración hacia los países de Europa. Todo ello da lugar a una emigración o éxodo del medio rural hacia las zonas y polígonos industriales, que trae como consecuencia la despoblación del medio rural. Cereceda no podía ser una excepción. Con ello se marcharon las personas que estaban en las condiciones físicas mas aptas para el trabajo. Todo ello ha valido la pena por los logros de bienestar social que se han conseguido hasta el momento presente.

En cuanto a la historia del pueblo de Cereceda, (pues cada pueblo tiene su personalidad propia) hay hechos muy buenos y otros no tanto. En su conjunto se puede decir que prevalece lo positivo en mucha medida.


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